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Una sola razón y 13 excusas






Este es un relato atrevido y desafiante que no te dejará indiferente.

“Mi ira y mi frustración contra todos vosotros se convirtieron en lágrimas y después volvieron a ser ira y odio […]”

La opinión sobre una serie de TV que amplía el debate social sobre el acoso entre estudiantes en las instituciones educativas y que invita a reflexionar desde otro punto de vista.

Nos sumerge en la idea de no frivolizar  con este tema para implicarnos en una conciencia colectiva de ser todos quienes tenemos que ser responsables de la educación de nuestros hijos, esa nueva generación que cogerá el testigo de la transmisión de los valores impresos en su propia educación.



Una sola razón y trece excusas
Cuando alguien no quiere seguir adelante con su vida en sus circunstancias y decide no luchar, digamos que tiene una sola razón para no continuar y decidir rescindir el contrato de compromiso con su vida.

Si no se es valiente, una vez que se ha llegado a esta conclusión, busca las razones que excusan su decisión de terminar.

En esa búsqueda, da libertad a su creatividad más perversa dejando la carga de responsabilidad a los demás, culpándolos de su inadaptación al entorno, sintiéndose débil y trasladando una imagen de ser una persona permisiva objeto de abusos y vejaciones.

Es decir, tira la toalla y decide no decidir dejándose llevar en una corriente llena de brutalidad, burlas e indiferencia.

Es en dichos momentos cuando realimenta su ego, y comienza la fase autodestructiva que justifica con todo lo que ocurre a su alrededor.

Se autogenera un estado de paranoia donde la desconfianza se apodera de su sentido común y cree que todos, absolutamente todos están burlándose.

Y por supuesto, debe poner fin a su vida, con el único propósito de hacer culpable a todos de su desdicha. Como si se tratara de una venganza a título póstumo.

Este gesto de cobardía solo hace que los que quedan no entiendan el verdadero problema.

Porque un acosador es acosador porque tiene una víctima. Si eliminamos la víctima de la ecuación, el acosador no existe.
Nos debemos preguntar, por tanto, ¿qué hace que una persona sea una víctima de otra?

Sugiero una reflexión e investigar las razones de cada una de las víctimas dentro de la personalidad y carácter de cada una.


La víctima de acoso es acorralada por sus agresores
Por trece razones


Tras ver la serie “Por trece razones”, me quedo con la siguiente reflexión:
 
¿Cuál es el sonido que hace una sola mano cuando no encuentra la otra palma para aplaudir?
 
Cuando intentas pensar en este acertijo, el cerebro no te da una respuesta lógica, ni siquiera te da una respuesta, la pregunta nos impulsa a retirarnos a la reflexión.

Así me sentí yo cuando terminé de ver la serie “Por 13 razones”.
Está fuera de toda lógica para una generación de personas luchadoras que conforman mi generación y la de mis padres.

El sobreprotecionismo hace que las personas se relajen en un mundo lleno de trabas e inconvenientes y no aprenden a vivir, sólo a ser guiados.

Para los que no habéis visto la serie, os contaré la sinopsis:
 
“Clay Jensen, un joven que vuelve un día a casa después del colegio, encuentra una misteriosa caja con su nombre.

Dentro encuentra 13 cintas de cassette a través de las cuales, Hannah, una chica de 17 años nos cuenta las trece razones por las que ha decidido quitarse la vida, y dice que si has recibido una copia de las cintas es porque eres una de las 13 razones.”


Por trece razones

El comienzo es inquietante y durante los 13 capítulos estaba segura que su muerte solo era una trampa del guionista.

Yo quería que estuviera viva, y me convencí a mí misma que en algún capítulo un abracadabra del autor la salvaría y le daría a Hannah una segunda oportunidad.

Lo cierto es que la protagonista no se salva en el último momento.

Y eso te arroja a la cruda realidad, a una realidad desnuda y sin contemplaciones, una realidad que conmueve nuestras conciencias por prematura e innecesaria.

Un dilema mucho más complicado que averiguar el sonido que hace una sola mano al intentar aplaudir.

Mi mente sigue sin poder comprenderlo y desearía que se abriera un debate con especialistas en diferentes campos, para que me explicaran no solo el por qué no se salvó Hannah, sino por qué 7 de cada 10 jóvenes han sufrido acoso escolar al menos una vez en su vida.

Esto es muy preocupante y sobre todo muy triste.

En el mundo animal no hay suicidios, ni complejos, ni tienes miedo a los de tu propia especie. Hablamos de respeto y no miedo.

El más fuerte será el líder aceptado por la manada y todos le respetarán hallando su propio lugar.

En la serie esto queda perfectamente reflejado.

Todos somos un poco responsables de que esto suceda.

El ciclo del Bullying
- Ciclo del Bullying -


No solo son responsables los 13 protagonistas de las cintas de cassette, yo pienso que hay muchos más responsables.

Los padres que siempre defienden a sus hijos, pero está claro que por cada víctima hay al menos un agresor que es hijo de alguien.

El centro escolar que siempre asegura que en su centro no pasa nada porque reconocerlo desprestigia su reputación.

La cohorte de colaboradores del agresor que se mantienen en silencio, estos espectadores callados que se suman al más fuerte porque mientras acosan a otro tú no te conviertes en objetivo.

Y el propio gobierno que mira hacia otro lado.

Detrás del acoso hay muchos niños que se rompen. Yo creo que hay muchos niños que vienen quebrados de sus hogares y que no han aprendido a relacionarse, a compartir, a interactuar, a respetar.

Ahora tenemos asesores de padres y de madres, asesores de profesores, tenemos programas y proyectos para prevenir el acoso escolar.

También tenemos muchos estudios que generan muchos datos que después analizamos. Sin embargo, el resultado es que el acoso escolar aumenta.

Algo no estamos haciendo bien, o lo que hacemos lo hacemos demasiado tarde.

Deberíamos someter todo esto a una auditoria del sentido común, y preguntarnos porque muchos de los niños crecen sin tener la oportunidad de aprender a relacionarse, a compartir, a interactuar y respetar a los otros.

No tienen conciencia de sus limitaciones, tienen problemas de comportamiento, no saben poner límites, se frustran, se rompen, se deprimen, distorsionan la realidad.

¿Todo es culpa de las redes sociales?

No lo creo, simplemente es un medio más nuevo y más rápido de divulgación.

Hay que actuar desde la familia. Educar es más complicado de lo que parece.

En mi opinión, no es darle todo lo que pidan para que no se frustren.

Los educadores tienen que enseñar a saber gestionar la frustración, también hay que dedicarle tiempo, hay que hablar con ellos de todas las temáticas, sexo, redes sociales, política, religión, oír sus pensamientos, sus sueños, su ritmo personal sin juzgar.

Todo en su dimensión y no querer que entiendan asuntos que no pertenecen a su etapa, sino, conocer sus inquietudes y ayudarles a avanzar en su descubrimiento de la vida.

Educar es enseñar a que piensen por si mismos para que no les implanten pensamientos y prejuicios ajenos.

Hay que enseñarles a que se conozcan, deben saber sus medidas personales sin tapujos y con mucho sentido del humor.

Hay que educarles en el respeto a sí mismos y a los que son diferentes a ellos.

No hace falta hacer todo esto en una tarde porque padres e hijos deben conversar a lo largo del tiempo y construir relaciones sólidas y de mutua confianza.

La relación con mis padres fue así y yo se lo agradezco muchísimo, agradezco muchísimo que no me dejaran sola y estuvieran pendientes de mí, porque los niños no se pueden educar solo a merced de las redes sociales y su pandilla.

Yo creo que, si esta labor se hace al principio, desde las familias, no llegaríamos a las cifras actuales de acoso.
Cuando el problema se detecta ya hemos llegado tarde, ya no hablamos de educar, sino que tenemos que reeducar hábitos y conductas.

Ya no tenemos un lienzo en blanco, hay que borrar y aprender de nuevo con doble esfuerzo, retraso en el tiempo y daños colaterales.

El desprecio como arma en el ciberbullying

Volviendo a la serie, yo me pregunto aun, ¿qué le indujo a Hannah a quitarse la vida?

Sigo sin encontrar una respuesta.

Objetivamente tenía muchas más razones para desear vivir.
Era lista, guapa, divertida, tenía salud, unos padres que la querían, un trabajo….

¿Por qué enfoca hacia el lado equivocado?

Sigo sin entenderlo.

Pienso que, si los acosadores hubieran estado menos preocupados por ser populares y más por ser auténticos, quizás Hannah aun estaría viva y la serie no se hubiera filmado.

Espero que te haya sido útil mi post y me gustaría que dejaras un comentario.

Tu comentario me ayuda a mejorar.

Muchas gracias por leer mi publicación.



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